La actual etapa de la internacionalización de la vida económica, llamada globalización, se ha caracterizado por una profundización de la intervinculación e interdependencia de las diferentes partes que integran la economía mundial, hasta el punto de considerarse que en su gradual evolución llegue a funcionar como un todo único. Sin embargo, paralelamente, se han ido desarrollando procesos de integración y regionalización económica, los cuales han adquirido mayor relevancia en la dinámica actual y perspectiva de la economía global. De hecho, han emergido bloques económicos, que se han desarrollado de manera tan espectacular, que induce a pensar en el fraccionamiento de la economía mundial.

Por tanto, se trata de las dos tendencias que definen los cambios más importantes que están teniendo lugar en la economía global, pero que aparentemente resultan contradictorias entre sí, ya que existe la posibilidad de inferir que una suplante a la otra de acuerdo a la intensidad o el éxito que pueda tener cada una de ellas.

Específicamente, la integración se conforma como uno de los elementos más característicos de la economía internacional presente y futura, según indican las tendencias que pueden vislumbrarse. Si bien, este fenómeno no es novedoso, lo que resulta significativo es su generalización y los nuevos rasgos que ostenta con lo que adopta la forma de Regionalización, identificado también como Nuevo Regionalismo.

La conformación de bloques económicos ha mostrado avances extraordinarios en los últimos años, adoptando diferentes derroteros y manifestándose de múltiples formas de acuerdo a sus propósitos en la etapa reciente, las distintas áreas geográficas involucradas y el nivel de desarrollo de los participantes. El intenso despliegue que ha adquirido la integración económica actualmente, está relacionado en gran medida con el intento de dar respuesta al conjunto de retos que enfrenta el mundo de hoy, sobre todo al propio desafío de la globalización.

Obviamente, también los fenómenos de integración económica están influenciados por gran variedad de elementos, que incluyen factores extraeconómicos –principalmente políticos– que pueden llegar a ser los que en un momento dado determinen las decisiones finales a adoptar.

De acuerdo a como se ha ido estructurando este fenómeno a lo largo de los años, los intereses en juego y sus condicionantes, se muestra como un proceso que ha venido garantizando cada vez más su permanencia en el tiempo, a la vez que tiende a su profundización ulterior.

Características en Asia


En Asia los procesos integracionistas se han erigido sobre características muy particulares de la región, las cuales han condicionado en gran medida el estrechamiento de los vínculos económicos entre las partes, sobre todo en términos productivos y de flujos financieros. Tal sistema de interrelación, se ha reconocido como los «Gansos volantes», el cual ha implicado un proceso gradual de especialización productiva y de redespliegue industrial en el área, que parte originalmente del desarrollo de las inversiones japonesas en los llamados NICs.

De esta manera, los procesos de integración y cooperación en la región se han caracterizado por el desarrollo de pocas instituciones, y las existentes se han cimentado, en líneas generales, sobre mecanismos de bajo compromiso. Es decir, contrario a la clásica integración económica establecida mediante acuerdos explícitos entre las partes a partir de los años 50, se han desarrollado procesos donde no existen acuerdos que oficialicen los vínculos económicos, comerciales y financieros que de forma creciente se han fomentado entre los participantes.

De tal modo, a tal tipo de integración se le ha denominado silenciosa, real o «de facto». Se trata de un proceso fomentado, sobre todo, por agentes microeconómicos, en los cuales los gobiernos tienen un papel relativamente de menor perfil, sin que se establezca explícitamente ningún objetivo a alcanzar, pero que ha logrado éxitos significativos.

En fin, puede sostenerse que Asia en la mayoría de los procesos integracionistas ha necesitado sólo un marco o base de entendimiento conceptual para lograr alcanzar la cooperación y no un cuerpo supranacional plenamente institucionalizado.

De esta manera, se han desarrollo numerosos acuerdos subregionales específicos que cuentan con la participación de regiones cercanas o fronterizas de diferentes países, conformándose un territorio económico natural, que ha dado lugar al establecimiento de las llamadas «zonas o triángulos de crecimiento», con el objetivo de potenciar la cooperación y la complementariedad. Por ejemplo, los países de la región del Este de Asia han propuesto y desarrollado los siguientes esquemas:

  1. El Triángulo de Crecimiento (Singapur, Malasia, Indonesia), para el desarrollo del estado de Johor en Malasia y de la isla de Batam en Indonesia;
  2. La Zona del Baht (Tailandia, Laos, Camboya, Myanmar y Vietnam), propuesta por Chachai, Primer Ministro de Tailandia, en 1988;
  3. La Zona Económica de la Gran Área del Sur de China (Hong Kong, Taiwán y las provincias chinas de Guangdong y Fujian);
  4. La Zona Económica del Mar Amarillo, incluyendo las áreas costeras de China, Corea del Norte y Corea del Sur y Japón;
  5. La Zona Económica del Mar de Japón, incluyendo las áreas costeras del Noreste de China, el Extremo Oriente de Rusia, Corea del Norte, Corea del Sur y Japón;
  6. El Triángulo Norte de Crecimiento (Tailandia, Malasia, Indonesia), propuesto por el Primer Ministro Mahathir en 1991;
  7. El Triángulo ASEAN Oriental de Crecimiento (Filipinas, Indonesia, Malasia y Brunei).
  8. Subregión del Mekong (la integran las economías de Camboya, Laos, Myanmar, Tailandia, Vietnam y la provincia de Yunnan en China).
  9. El proyecto Tumen (China, República Popular Democrática de Corea, Corea del Sur, Mongolia, Rusia y Japón).

Es de señalar, que muy diferente a los postuladosde las teorías clásicas sobre integración que concebía la homogeneidad como un requisito imprescindible para la viabilidad de cualquier esquema, las experiencias de los procesos asiáticos han incorporado a países que contrastan en sus niveles de desarrollo, sistemas socioeconómicos (los fuertes vínculos que han establecido China y Vietnam con los países del sudeste asiático), culturas y religiones.

Además, otra particularidad de la región es que en la instrumentación de los bloques integracionistas no necesariamente se tienen en cuenta las concepciones tradicionales de región geográfica que presuponen una continuidad territorial, sociológica y cultural, en tanto se priorizan otros criterios de carácter económico o político considerados más acertados. Un ejemplo de ello, puede encontrarse en la constitución en 1989 del Foro de Cooperación Económica de Asia (APEC) que incluye a países con riberas en este océano con grandes diferencias de culturas, idiomas y situación económica.

La concepción del regionalismo que se concibe en Asia, es el llamado Abierto, en el mismo, se establece una interacción más equilibrada entre la apertura comercial y las políticas explícitas de integración económica, con el objetivo de evitar la existencia de bloques prácticamente cerrados al exterior y para lograr un aumento de la competencia en el contexto de un mundo cada vez más globalizado.

En otras palabras, se refiere a una idea de acuerdo regional que es más inclusivo que exclusivo y que tiende más a reducir las barreras comerciales internas que a incrementarlas con relación al exterior.

Los diferentes procesos de integración que existen en la región, no son homogéneos, al existir diferencias entre las formas de sus proyectos, los niveles de desarrollo y dinamismo alcanzado. Es decir, coexisten acuerdos de cooperación regional y subregional con diversos grados de integración, funciones y visión, en los cuales se hallan países que participan en varios esquemas integracionistas simultáneamente.

En el caso de Asia Sur, está la organización de Cooperación regional de los países de Asia Sur (SAARC); paralelamente se han establecido otros proyectos integracionistas como la que agrupa a India. Bangladesh, Singapur y Tailandia (BISTEC) y la más reciente Asociación para la Cooperación Regional de la Cuenca del Océano Indico que agrupa a 14 Estados, donde se incluyen Sudáfrica y Australia.

Los países centroasiáticos están integrados a varias organizaciones, en la que sobresalen la Comunidad de Estados Independientes (CEI) y la Unión Económica de Asia Central (UEAC). A su vez, Oceanía tiene en el Acuerdo de Libre Comercio entre Australia y Nueva Zelanda (ANZCER, 1983), su principal mecanismo integracionista.

Dentro de toda la gran variedad de esquemas en Asia Pacífico –que compiten y/o complementan–, los de mayor nivel de institucionalización y desarrollo son: APEC, ASEAN y ASEAN+3.

APEC

El Foro de Cooperación Económica Asia-Pacifico (APEC), fue creado en 1989 a iniciativa de Australia. Está actualmente formado por 21 países y territorios de las dos orillas del Pacífico. Por la parte asiática lo integran 12 países, mientras que por la rivera americana incluyen a 5 países. A lo anterior, se le suma la membresía de Australia, Rusia, Nueva Zelanda y Papúa Nueva Guinea.

Desde sus inicios, fue concebido como un foro transpacífico de cooperación económica de carácter intergubernamental que abarca a países que conjuntamente tienen un PIB de 19 billones de dólares (el 53% del producto mundial), agrupa el 40% de la población mundial y efectúan el 47% del comercio internacional.

Si bien, este esquema de concertación es el de mayor dimensión, a su vez constituye el proyecto más informal dentro de los esquemas regionales institucionalizados. Entre los principios rectores de la APEC, se destacan: la toma de decisiones por consenso, la combinación de medidas individuales y de iniciativas colectivas, la flexibilidad y, sobre todo, la aplicación voluntaria de los acuerdos. Es por tanto, una asamblea extremadamente amplia y compleja, formada por países y territorios con diferentes niveles de desarrollo y sistemas políticos, en los cuales existen enfoques contrapuestos, un mosaico de culturas y religiones y diferentes modos de pensar.

Su accionar se sustenta sobre tres pilares básicos: 1) la liberalización comercial y de inversiones; 2) la facilitación de los negocios; y 3) la cooperación económica y técnica entre las economías del área. El tema de mayor relevancia, ha sido la liberalización, cuyo programa se establece a través de medidas unilaterales concertadas y voluntarias, sobre la base de programas individuales y de carácter colectivo.

En materia de liberalización comercial, la organización se ha propuesto crear un área transpacífica de libre comercio, donde los países se incorporarán teniendo en cuenta su nivel de desarrollo. En este sentido, se han establecido dos plazos, en el 2010 para los países desarrollados y en el 2020 para los países en desarrollo. Mientras que en la esfera de las inversiones, la organización estableció un conjunto de disposiciones y principios en función de lograr un incremento de los flujos de capital, sobre todo de la IED.

El proceso de liberalización, también, se ha extendido a la esfera financiera, suscitando un crecimiento de los sistemas bancarios que no siempre ha estado asociado a una mayor eficiencia en su gestión. En esta esfera, el papel y el peso que Japón y Estados Unidos ejerce en los mercados nacionales de los países que integran la APEC, es absoluto, hasta el punto que el año 2000, los títulos estadounidenses representaron alrededor de 70% del valor capitalizado de sus mercados accionarios y el 67% del valor de los bonos nacionales vigentes, cifras muy superiores a la participación de su PIB en el producto agregado de la región.

El esquema ha contribuido a la promoción de los flujos comerciales y de inversión, al representar un por ciento considerable de los flujos mundiales. En el 2000, las exportaciones de mercancías de los países miembros de la APEC fueron de 3.1 billones de dólares, lo cual representó 49% del total de los envíos mundiales. Mientras que los flujos de inversión han crecido de manera sostenida, siendo los principales emisores EUA y Japón, seguido por las economías industriales que ubican el mayor número de sus capitales en la propia área. De 1987 a 1997, la IED intrarregional se incrementó de manera significativa entre las economías integrantes de la APEC, al crecer en un promedio del 12%.

No obstante, el foro presenta limitaciones. La organización, a pesar de sus potencialidades, no ha sido capaz de aplicar una política coherente para hacerle frente con eficacia a emergencias regionales, como las crisis financieras asiáticas de 1997 y el estallido del SARS en el 2003.

Estados Unidos y Japón siguen aplicando políticas proteccionistas a los restantes miembros del foro, a pesar de que el esquema propugna el libre comercio. Las exportaciones de Asia, se encarecerán al tener que cumplir un conjunto de requisitos y medidas no arancelarias vinculadas no solo a la comercialización, sino a la seguridad de la transportación.

De igual modo, a partir de las Cumbres de Shanghai (octubre de 2001), la inclusión en la agenda del foro de temas relacionados con la seguridad, en criterio de muchos desvía la atención de los objetivos fundamentales de la organización.

ASEAN

La Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) fue creada en 1967, constituyendo el esquema integracionista más desarrollado en la región. Si bien, en las primeras décadas el mayor énfasis estuvo centrado en materia de corte político, ya para la década del 90 la cooperación económica ha alcanzado una mayor relevancia.

El mercado de la ASEAN abarca una población de más de 500 millones de personas, con un área total de 4,5 millones de kilómetros cuadrados, y un valor combinado del Producto Interno Bruto de 737 mil millones de dólares USA. Constituye un mercado abierto de un comercio total de 720 mil millones de dólares USA.

En función de consolidar la cooperación y la integración económica, los países miembros de la ASEAN se han enfrascado en impulsar el establecimiento de un conjunto de mecanismos que contribuyan a estimular tanto la actividad del comercio, como la inversión. Por ejemplo, el Área de Libre Comercio del Sudeste Asiático (AFTA) y el Área de Inversión de la ASEAN (AIA).

En la esfera comercial, se aprecia un incremento del volumen tanto por concepto de exportaciones como por el lado de las importaciones. Las exportaciones totales en el 2000 aumentaron en un 19.9%, lo cual representó un salto de 353.3 mil millones dólares en 1999 a 423.6 mil millones. Por el otro lado, las importaciones tuvieron un comportamiento similar, al experimentar también un crecimiento del valor en un 22.8%, es decir, de 293.1 mil millones de dólares en 1999, a 360.1 mil millones en el 2000.

Específicamente, en el comercio intra-ASEAN, se observa un crecimiento paulatino, el cual ha experimentado una tasa anual de crecimiento de un 11.6% en el periodo 1993-2000. Dichos intercambios comerciales, se han hecho sobre la base de la reducción de la tarifa arancelaria promedio común de un 12,76%.(1993) a un 2,39%.en el 2003, en el que más del 96% de los productos se comercializan con un arancel de 0-5% en la actualidad.

En cuanto a la variable de inversiones extranjeras directas en la región, esta ha tenido una tendencia al crecimiento. En la actualidad, si bien estas no han alcanzado los niveles de pre-crisis, se aprecia un incremento de los flujos al interior de la agrupación, al alcanzar un monto de 18,9 mil millones de dólares en el 2003.

En la actualidad, la asociación se encuentra enfrascada en el establecimiento del Área de libre Comercio (AFTA). Su conformación, constituye un paso más en la profundización de la integración económica.

Por otro lado, la organización tiene entre sus principales propósitos reducir de forma conjunta todos los aranceles al interior de la ASEAN. En el 2010 para los seis países más desarrollados y para el 2015 para los miembros de reciente incorporación, con la flexibilidad de evaluar la inclusión de productos sensibles hasta el 2018.

Otro de los avances de la organización, es lo relacionado con el tratamiento a los Certificados de origen. En el caso de la ASEAN existe mayor flexibilidad al sólo exigir el 40% de su contenido para el otorgamiento de preferencias arancelarias

El esquema de libre comercio implicará retos para los países miembros. Aunque, no todos los países se incorporarán al mismo tiempo al proceso de liberalización, este entraña grandes desafíos, sobre todo, para las economías atrasadas que son miembros de la ASEAN, las cuales se verán obligadas a abrir sus mercados, aunque de forma gradual, a productos mucho más competitivos que los que ellos serán capaces de producir en el corto plazo.

El programa de reducción arancelaria aunque ha tenido avances significativos, existen algunos elementos que obstaculizan las relaciones comerciales entre los países que integran la región. Por ejemplo, las principales economías de la ASEAN se enfrentan con los mismos productos en el mercado mundial y regional, lo que provoca que estas sean más competitivas que complementarias, además, existe una profunda diferencia en los niveles de desarrollo entre los países miembros.

ASEAN+3

Las condiciones de crisis imperantes en la región a partir de 1997, estimularon la búsqueda de nuevos mecanismos de concertación que contribuyeran a impulsar y consolidar las relaciones económicas y políticas con sus principales socios de dialogo.

En este contexto tuvo lugar la creación de ASEAN+3, la cual está integrada por los diez países de la ASEAN más China, Corea del Sur y Japón. La misma, constituye un mecanismo de dialogo y consulta, representando una plataforma regional de intercambio y cooperación con énfasis en la esfera económica y se visualiza como una relación estratégica entre las naciones del noroeste y del sudeste asiático.

Se espera, que este mecanismo se convierta es un vehículo eficaz para promover el comercio, las inversiones, la transferencia de tecnología y el conocimiento, así como para mejorar los flujos de inversiones entre ellos. También, ha servido como vía para involucrar a estos países en discusiones conjuntas sobre problemas regionales y globales, incluyendo asuntos de seguridad.

En la esfera comercial, se observa un incremento de estos flujos entre los países miembros. Si bien en 1998, el monto del intercambio era de 122 mil millones de dólares, ya para el 2002 era de 182,8 mil millones de dólares, representando un crecimiento de un 6,5% con relación al 2001.