La Coctelera

Consecuencias del libertinaje de los mercados

por ANA MARIA BEBIC

Articulo publicado en Mayo de 2001 - Buenos Aires

El sistema neoliberal, invocando "el mercado libre" e imponiendo su regla de juego logra efectos devastadores para una Nación, sometiendo entre uno de sus peores males, a la mayoría de la población, a un acostumbramiento por el paso del tiempo, a la exclusión social, a la indefensión, a la violencia, al fracaso, a la esclavitud [1] .

Solo puede haber justicia entre iguales; cuando una de las dos fuerzas es muy superior, entonces ésa impone sus intereses y la fuerza más débil se limita a obedecer su voluntad. Tucídides.

Se habla tanto y tanto de los mercados, desde la teoría, desde lo que debería ser, de la "perfección" que implica la búsqueda de la "competencia", como si estuviéramos suspendidos en el espacio, hablando desde lo abstracto, como si tuviéramos los argentinos, todo el tiempo del mundo para esperar que el mercado se "acomode". Como si el hambre, la desesperanza y la incertidumbre pudieran saciarse, con querer justificar lo injustificable, y luego resolver los desfasajes del actual modelo, que como conejillos de indias se comenzaron a aplicar en los países que necesitaban el tan ansiado "crecimiento". La verdad es muy diferente por cuanto los mercados y la "libre competencia" son a menudo pasibles de control por parte de las instituciones, empresas e individuos que logran concentrar en sus manos el PODER para dictarle al mercado los términos que más les convienen. Pensar que todo se rige por la "libre competencia" implica caer en un infantilismo que solo los "expertos" del neoliberalismo son capaces.

Se habla tanto y tanto de los mercados, desde la teoría, desde lo que debería ser, de la "perfección" que implica la búsqueda de la "competencia", como si estuviéramos suspendidos en el espacio, hablando desde lo abstracto, como si tuviéramos los argentinos, todo el tiempo del mundo para esperar que el mercado se "acomode". Como si el hambre, la desesperanza y la incertidumbre pudieran saciarse, con querer justificar lo injustificable, y luego resolver los desfasajes del actual modelo, que como conejillos de indias se comenzaron a aplicar en los países que necesitaban el tan ansiado "crecimiento". La verdad es muy diferente por cuanto los mercados y la "libre competencia" son a menudo pasibles de control por parte de las instituciones, empresas e individuos que logran concentrar en sus manos el PODER para dictarle al mercado los términos que más les convienen. Pensar que todo se rige por la "libre competencia" implica caer en un infantilismo que solo los "expertos" del neoliberalismo son capaces.

Partiendo de la teoría podemos comenzar a analizar, para entender este fenómeno, los tipos de mercados y hacer una primera referencia, a modo de introducción, a los mercados de competencia perfecta.

Estos mercados son ideales, es lo que debería ser, no lo que es. En esta clasificación la elasticidad de la demanda es totalmente elástica. Este tipo de mercado no permite el aumento de precios, pues a una pequeña modificación de éste el consumo se retraería. Y esto sería así, si existieran muchísimos productores y muchísimos consumidores que fuesen unidades suficientemente pequeñas como para que ninguna de ella influyera en el precio de comercialización. De este comportamiento surgiría el precio transparente, el más limpio y el más justo.

En cambio, en los mercados de competencia imperfecta el productor es lo suficientemente grande, hay uno o muy pocos vendedores del bien o servicio y muchísimos consumidores. El monopolio es una organización de mercado en donde la competencia es inexistente, a éstos se los denomina demanda cautiva, por eso la elasticidad directa es la más inelástica de todos los mercados. Al haber un solo oferente, éste tiene la plena capacidad para determinar el precio. Entonces el precio de comercialización que establecerá será el más alto posible, definido como "precio sucio o precio injusto".

El verdadero poder del mercado de un monopolista depende de la medida en que otros bienes pueden utilizarse como sustitutos en el consumo. Existen sustitutos pero éstos son imperfectos, por ejemplo: podemos reemplazar momentáneamente la luz eléctrica por velas, más no indefinidamente. La utilidad que brinda la energía eléctrica no es comparable a la utilidad que ofrecen las velas. De esta simple comparación podemos inferir que al no tener sustitutos perfectos el productor fijará el precio donde obtenga su óptimo resultado.

Entre los factores que intervienen en la aparición de los monopolios se pueden destacar:

  • El control exclusivo de un factor productivo por una empresa. El otorgamiento de la concesión de un servicio público por parte del estado. La vigencia de una ley para explotar un determinado producto o servicio. La concesión de una patente de invención.

Cuando una industria se monopoliza, el precio de comercialización será mayor al que surgiría si las fuerzas del libre juego de la oferta y la demanda lo fijaran, mientras que el nivel de producción será inferior debido a una demanda menor que está dispuesta a pagar ese precio, si el precio baja la demanda aumenta . Por tanto la empresa monopólica obtendrá, en general, mayores beneficios que en condiciones competitivas, y los consumidores se verán perjudicados al pagar un precio superior al ver reducida la cantidad ofertada del bien.

La diferencia que existe entre una empresa que actúa en un mercado de competencia perfecta y otra que lo hace en uno monopólico es que la empresa única al cobrar más por menos cantidad vendida obtiene un mayor beneficio, éste mayor beneficio es detraído de la riqueza social, es decir, lo que la sociedad le entrega mansamente de más a la empresa, al abonar un mayor precio, por un bien o servicio que no puede adquirir de otro modo.

Cualquier empresa que desarrolla su actividad en un mercado oligopólico puede llegar a liderar el mercado y desarrollar estrategias que la lleven a convertirse en monopólica. Esta tendencia es observable en los distintos grupos o personas con gran poder económico que van adquiriendo partes de otras empresas competidoras hasta el punto de poseer una participación accionaria mayoritaria pretendiendo liberarse de sus competidores. Su primera estrategia es la de lograr el control de la empresa competidora y más tarde absorber el resto del paquete accionario.

En el nuevo orden mundial, la movilidad de los recursos financieros es una constante y cuando un grupo económico o una sola persona adquiere el control de una empresa competidora, generalmente, también adquiere parte de las empresas vinculadas a ésta. La voracidad del poder financiero y económico es inmensa y no deja librado al azar su intención de dominio absoluto del mercado.

El mercado perfectamente competitivo y el monopólico son polos opuestos de un mismo eje, como el mercado ideal no existe la realidad se ubicará en algún punto intermedio y el fenómeno universalista como proceso de concentración de riquezas hará que los mercados se acerquen cada vez mas al polo imperfecto.

Está claro que el mercado "puro" no existe. Entre otras cosas por la gran vinculación que tienen los grandes grupos económicos con el propio Estado.

Como el mercado perfecto no se lo puede encontrar, invocar el mercado libre no significa otra cosa que dejar todo como está. Es decir, dejar, por ejemplo, que esas corporaciones sigan imponiendo sus reglas de juego.

Todo este tema es un fenómeno esencialmente social, aunque su raíz sea económica, porque esa concentración está impidiendo que toda la sociedad reciba los frutos del esfuerzo cotidiano.

Se necesitan políticas, instituciones o estructuras que ayuden a corregir las distorsiones propias del mercado. Mucho más cuando tiene rasgos pronunciados de concentración.

Las distorsiones actuales del mercado en la Argentina son:

  • El costo financiero: La oferta concentrada de dinero se encuentra en los bancos extranjeros como consecuencia de haber abandonado el Estado el derecho soberano de emitir moneda (por la Ley de Convertibilidad ). Estos mercados financieros que hoy monopolizan nuestra economía venden el dinero a tasas usurarias afectando a los clientes, a los comercios, industrias y consumidores.
  • El costo impositivo. El pequeño empresario no tiene los recursos para contratar grandes consultoras que le planifiquen cómo y qué impuestos pagar. Por eso pagan más los pequeños que los grandes.
  • Los precios de ciertos servicios públicos subieron por encima de la inflación y del poder adquisitivo de la población. Por eso son caros.
  • La distribución de ingresos es desigual. El desempleo sigue alto y existen grandes bolsones de pobreza. Por eso hay fractura social.

Sin embargo es posible hacer frente a la competencia imperfecta con medidas que constituyen el núcleo de la actitud moderna hacia las grandes empresas:

· Hacer cumplir la Ley antimonopolio (que a los pocos meses de su vigencia en nuestro país fue violada ).

· Fomentar la competencia.

· Implementar una Política de Regulación: Organismos reguladores especializados controlan la producción, los precios, la entrada y salida de empresas de las industrias reguladas como los servicios públicos y el transporte.

Otras formas de frenar la gran sangría social que producen estos tipos de empresas, aunque estas medidas ya fueron utilizadas en nuestro país son: la nacionalización de las compañías, los controles de precios o la aplicación de impuestos. La mundialización de los discursos es consecuencia de la globalización de los mercados: estabilidad de los precios, equilibrio presupuestario, competitividad, privatización, desregulación. Son discursos similares en todo el planeta. Su dogma perfila al mercado como " el único sistema a través del cual se decidirá y se organizará la competencia entre los países y la devolución de riquezas y posiciones en el interior de los países" [2] .

La ideología del mercado choca con una limitación que casi no se enseña: un funcionamiento, incluso óptimo, de una economía de mercado, aunque se trate de la más rica, no garantiza la supervivencia de la población.

La globalización como proceso de gigantesca concentración de riquezas hace que se beneficien cada vez más las empresas y cada vez menos los pueblos. La disparidad en la distribución de los ingresos, en la Argentina, responde al proceso intenso de la concentración de la riqueza que, precisamente, las llamadas "leyes de mercado" estimulan. La tendencia a la concentración y al monopolio es propia del sistema. El viejo concepto de "la mano invisible del mercado" está articulado por un "poderoso brazo" que siempre tiende a hacerse monopólico y lo logra mediante una planificación surgida del "Cerebro del Mundo", el cual dirige el brazo y la mano [3]

La exclusión social aumenta debido a que la riqueza se sigue concentrando en la Argentina cada vez más en menos manos. Hay quienes sostienen que se trata de un "fenómeno mundial", sin especificar que se da en algunas regiones determinadas -no en todas- por lo tanto, parecen justificar esta injusticia.

El gasto público se eleva por el peso de los intereses pagados por la deuda externa, a los que nadie planea ponerle límite.

Tampoco se lleva un combate efectivo contra la desocupación y el trabajo en negro, que son otras formas de profundizar aún más la desigualdad social.

El desempleo masivo crea un sentimiento de incertidumbre y la pérdida de identidad. El medio de la identificación social en las sociedades democráticas es el trabajo, todos conocemos las relaciones que se establecen dentro de una empresa. Es trabajo es el gran elemento de cohesión, es lo que otorga identidad política y personal a los individuos. Hoy se hace cada vez más evidente que el porvenir de las personas aparece menos ligado a un destino común, colectivo. A través de ese "programa científico" que es el modelo neoliberal se lleva a cabo un inmenso trabajo político que apunta a crear las condiciones para la destrucción de los colectivos.

En Argentina, como en el resto de los países latinoamericanos, hay bolsones de pobreza, exclusión social significativa y miseria, y esto significa violencia.

El modelo del capitalismo salvaje adhiere al individualismo y en situación de crisis social, lo que más se percibe es su aspecto negativo: las mayores probabilidades para los individuos son hoy las del fracaso.

El individualismo hace que la gente se sienta responsable personalmente de su fracaso, que no lo vea como un hecho social.

Últimamente ha surgido una novedosa y efectiva forma de "acción directa y mixta", peligrosamente invisible llamada Doctrina de la Contención. Esta novedosa doctrina consiste sencillamente en que cada integrante de una sociedad se sienta un permanente "infractor" o un permanente "delincuente", logrando de esta forma, por un lado, que cada individuo no tenga nada que reclamarle al poder de turno debiendo aceptar calladamente ser despojado de sus bienes sociales e individuales y, por otro lado, se logra la desunión de un pueblo fomentando un individualismo recalcitrante. Con esto, una sociedad se auto despoja en mutua complicidad. [4] Esta doctrina se implantó corrompiendo tanto a los sectores civiles como militares, para ello se utilizaron dádivas, negociados, coimas y otros beneficios personales perversos y así tenerlos como "empleados" incondicionales bajo amenaza de ser descubiertos y perder el status ostentado.

Hoy existe un déficit de futuro: los hijos tendrán un destino menos bueno que el de sus padres. El aumento de las incertidumbres, la vulnerabilidad social y la fragilización es, en parte, consecuencia de una renuncia de la mayoría de los gobiernos a establecer un verdadero contrato social que permita que toda la sociedad, y no sólo una minoría, se beneficie con el crecimiento económico [5]

La globalización presenta la necesidad de reformulación del rol del Estado que en buen castellano significa más ajuste, mas desocupados. No es prudente dejar sin recursos a una importante cantidad de población sin formar una importante red social que sirva de sostén hasta tanto estas personas logren incorporarse a una nueva actividad.

Tampoco se debería olvidar que la economía no es un fin en sí mismo sino un medio social. Cuando no cumple ese cometido se convierte en una carga para toda la sociedad. Cuando el Estado se retira de su asistencia social, los que más sufren son los niños y los ancianos.

El maquiavelismo tangible de la utopía neoliberal, de lograr "un mercado puro y perfecto" a través de la acción transformadora y destructiva de todas las estructuras colectivas capaces de obstaculizar la lógica del mercado puro, es posible gracias a la política de desregulación financiera.

Estas estructuras colectivas decididamente a ser destruidas son:

  • La Nación: cuyo margen de maniobra es cada vez más limitado.
  • Los grupos de trabajo en donde los salarios y las carreras se encuentran en función de las competencias individuales logrando la atomización de los trabajadores. Las desigualdades atraviesan distintas categorías sociales. Afectan a personas de origen y educación similares, pero que sin embargo tienen destinos muy diferentes. Esas desigualdades hacen que ciertos ejecutivos terminen desocupados y otro no. Que algunos empresarios acaben en la quiebra y otros prosperen. Que ciertos obreros tengan trabajo y otros con la misma calificación, estén años sin trabajo. [6]
  • Los colectivos de defensa de los derechos de los trabajadores: sindicatos, asociaciones, cooperativas.
  • La familia: a través de la constitución de mercados por clases de edad, pierde una parte de su control sobre el consumo.

El programa neoliberal de esta manera tiende a favorecer la ruptura entre la economía y las realidades sociales.

La Argentina está fracturada socialmente. La injusta distribución de la riqueza, que se profundizó en la última década, está agrupando políticamente a una mayoría de la población, los "nuevos pobres". Éstos son personas que tuvieron una calidad de vida superior, algunos están todavía organizados en sindicatos, cooperativas, asociaciones barriales, pero otros surgen como nuevos movimientos de participación, y esto puede dar lugar a fenómenos políticos y sociales difícilmente calculables y controlables.

Vivimos en un mundo donde lo político abandonó su responsabilidad fundamental, que es buscar la cohesión social. El desequilibrio que más amenaza a la sociedad y, por ende, a la democracia es el desempleo.

El verdadero problema es que la ideología neoliberal convenció a los políticos que son impotentes, de que lo político está bajo la tutela de los mercados. El discurso político actualmente de este a oeste y de norte a sur, consiste en decir: "lo único que podemos hacer es adaptarnos a la globalización". Y eso no es un proyecto de futuro, es de supervivencia.

El dominio de esta ideología nefasta entronizó al mercado y apartó a las élites de la población. Existe un abismo que las separa, éstas élites están convencidas que tienen razón. Es decir, se equivocan. No se puede tener razón contra la mayoría de una sociedad que clama por la equidad.


 

1] Se excluyó del consumo a 15 millones de habitantes con este tipo de política económica.

[2] Este pensamiento se hace trizas con el aumento del trueque día a día en nuestro país. Ya hay 320.000 personas diseminadas a lo largo y ancho del territorio. Esta economía "informal" a pesar de no utilizar dinero en sus transacciones se calcula que movilizan unos 400 millones de dólares al año.

[3] Ver ¨El cerebro del Mundo. La otra cara de la globalización¨. Adrián Salbuchi. Ediciones del Copista.

[4] Párrafo del artículo: "Doctrina de la Contención" de J.Boubeta

[5] Palabras del economista Jean-Paul Fitoussi, asesor del gobierno francés de Lionel Jospin.

[6] Estas desigualdades impiden que la sociedad se estructure políticamente pues no hay nada en común entre un empresario en bancarrota, un ejecutivo desocupado y un asalariado sin trabajo. No constituyen la misma categoría social y por lo tanto esas personas no pueden articularse políticamente. Es por esa razón que no existen o son muy débiles los sindicatos de desocupados. Se produce así una gran atomización social.

 

IVA – Impuesto al Valor Agregado

En el año 1975 comenzó a regir el Impuesto al Valor Agregado. Desde su establecimiento, se eximía a los productos de la canasta familiar con el objetivo de atenuar los efectos regresivos que podía provocar este tributo, pero con el transcurso de las sucesivas reformas introducidas en este impuesto se fue ampliando la base, de manera tal que se convirtió en un impuesto cada vez más regresivo, al afectar a los productos de primera necesidad.

El IVA surgió para evitar la distorsión de los impuestos a las ventas en cascada (turnover tax) que encarecían los costos de producción. Aunque no parece haber dudas de que el IVA es menos distorsivo que los impuestos en cascada, esto no implica que no genere ningún tipo de distorsión, o que aquéllas que genera sean insignificantes. Por el contrario, el IVA impone un costo financiero sobre los productores que se traslada hacia delante –en cascada- cuando las condiciones del mercado lo permiten.

La tasa aplicable también sufrió variaciones: con la reforma introducida en el año 1986 se unificó la alícuota general en el 18%, entre 1988 y 1992 se produjeron marchas y contramarchas llegando a descender hasta el 13% en 1990 para volver a subir hasta el 18% en 1992. A partir de abril de 1995 se incrementó la tasa hasta el 21% vigente en la actualidad.

En la siguiente tabla se puede observar las distintas alícuotas del IVA en América Latina. La actual tasa del 21% es muy superior a la tasa promedio para estos países (14,4%).

Valores de IVA según países - 2005

País

Tasa

Argentina

21%

Bolivia

13%

Brasil

11%

Chile

19%

Colombia

16%

Costa Rica

13%

República Dominicana

8%

Ecuador

12%

El Salvador

13%

Guatemala

12%

Jamaica

15%

México

15%

Panamá

10%

Paraguay

10%

Perú

19%

Trinidad y Tobago

15%

Uruguay

23%

Venezuela

15%

Fuente: FMI

Control de Stock

Denominase “stock” a las cantidades de distintos productos que se encuentran en depósito. Estos pueden ser:

· para ser utilizados en la actividad productiva o comercial, por ejemplo: ser transformados o para la venta.

· para ser utilizados en reparaciones, por ejemplo: tornillos para el mantenimiento de máquinas, rodados o herramientas.

· para ser utilizados en el mantenimiento de la empresa, por ejemplo: materiales eléctricos, de limpieza, etc.

Así podemos hablar de “stock de materia prima” y nos estaríamos refiriendo a aquellos insumos necesarios para ser utilizados en el proceso productivo en la fabricación de un bien. O decir, “stock de mercaderías” cuando deseamos mencionar los productos que están prontos a ser vendidos.

CONTROL DE STOCK

El manipuleo constante a que son sometidos todos los productos objeto de la actividad de la empresa, y que se reúnen en el concepto de Bienes de Cambio, obliga al mantenimiento de un estricto control que permita en todo momento establecer su existencia.

Dicho control consiste en la implantación de un fichero que contenga una ficha por cada uno de los artículos y en la cual se asienten sus entradas, sus salidas y su existencia. El saldo existente en unidades –según dichas fichas- debe coincidir con la existencia real, verificación que se realiza mediante el recuento físico.

Modelo de Ficha de Stock

La información que se extrae de las fichas se utiliza también para llevar las existencias mínimas y máximas de cada producto a efectos de que:

· El stock no llegue a niveles mínimos que puedan dificultar la producción o venta, realizándose las compras o producción con la debida anticipación.

· El stock no asuma cantidades máximas por encima de las necesidades de la empresa que perjudiquen su desenvolvimiento financiero.

Para que dicho control tenga realmente efectividad, es necesario que todos los movimientos tanto internos o externos de estos bienes, se documenten mediante comprobantes autorizados por funcionarios responsables de la empresa.

En esta forma, toda entrada o salida responderá a necesidades reales y podrá fijarse claramente la responsabilidad de los encargados de la custodia o depósito de los mismos.

Uno de los aspectos más importantes en la realización de un correcto recuento físico de todas las mercaderías existentes en la empresa es el de constatar que éstas se encuentren debidamente individualizadas en forma tal que su localización física y la del origen de su ingreso (proveedor, factura de compra, etc.), constituya una tarea relativamente fácil.

De allí que en toda empresa se acostumbre a marcar las distintas unidades que componen una partida de compra de mercaderías (materias primas, productos de reventa, etc.) con un sello, rótulo o etiqueta donde conste un código que representa el número de proveedor, designación del artículo y, en algunos casos, el precio de costo.

En las empresas dedicadas a la reventa de mercaderías es común emplear la misma marcación para indicar el precio de venta del artículo.

Dichas marcas permiten un fácil recuento de la mercadería en el momento de realizar el Inventario y determinar el valor de costo u origen.

En las empresas industriales, la marcación de las materias primas que se adquieren a granel o en grandes cantidades, se realiza directamente en los envases de origen o mediante señales en el lugar donde se las deposita.

En cambio, los productos elaborados por estas empresas ya reciben un código o número de fabricación que las individualiza para sus movimientos posteriores, confundiéndose dichos códigos o números con las marcas o señales a que nos hemos referido anteriormente.

Mercado de Competencia Perfecta

por ANA MARIA BEBIC

 

Este tipo de mercados  presenta las máximas condiciones de libertad y competitividad. De hecho es difícil encontrar en la realidad mercados que cumplan con todos los requisitos de la perfecta competitividad, pero los supuestos respecto a esta estructura nos permiten observar los elementos básicos del comportamiento de consumidores y productores y a partir de ello es posible abordar luego las estructuras más complejas.

Las condiciones básicas de los mercados de COMPETENCIA PERFECTA son las siguientes:

ATOMIZACIÓN: Significa que el número de consumidores y productores es lo suficientemente grande como para que cada uno de ellos se sienta tan pequeño como un átomo. Esta condición asegura la independencia de las actitudes de los participantes ya que cada uno piensa que no tiene ninguna posibilidad de asociarse con otros para influir conjuntamente en la determinación del precio.

HOMOGENEIDAD: Significa que las mercaderías comerciales no presentan ningún tipo de diferenciaciones entre sí. Esta es una condición fácil de verificar en los mercados de la mayoría de los bienes primarios, por ejemplo el azúcar, o el petróleo o la arena para la construcción. Simplemente son lo que son. No ocurre lo mismo con los bienes fabricados por la industria ya que, en general, el mismo fabricante se encara de resaltar algunas características de su producto para distinguirlo del de sus competidores y así poder cobrar precios superiores. El supuesto de homogeneidad excluye del mercado toda forma de publicidad o propaganda cuyo objetivo es justamente resaltar las características de una marca en especial para diferenciarla de mercaderías similares.

Esta condición garantiza que los consumidores acudan indistintamente a cualquier productor pues todos ofrecen exactamente el mismo bien. Y también implica que si un oferente pretende elevar aisladamente el precio de su producto perderá instantáneamente todos los compradores, ya que éstos se volcarán a los vendedores que tengan el precio más bajo.

TRANSPARENCIA: Significa que los que participan del mercado tienen conocimiento acerca del precio de todas las transacciones que se realizan en él. Esta condición asegura que haya un único precio de equilibrio en el mercado.

Este hecho es una característica de gran parte de los mercados internacionales de bienes primarios, que se encuentran interconectados a través de una red de computadoras que permite conocer al instante los precios y las cantidades negociadas en el mercado.

LIBRE ENTRADA Y SALIDA: Significa que no hay ninguna restricción para participar en el mercado, cualquiera puede comenzar a negociar o dejar de hacerlo según le convenga. Esta condición permite que la cantidad ofrecida y demandada en el mercado respondan rápidamente a los movimientos de precios. Por ejemplo cuando se eleva el precio hay un incentivo para que nuevo productores se incorporen al mercado incrementando la oferta.

 

 

 

Mercados de Competencia Imperfecta

por ANA MARIA BEBIC

 

La mayor parte de los mercados que conocemos en la actualidad no reúnen todas las condiciones de competencia perfecta. Es difícil, por ejemplo, pensar en un mercado donde no haya algún tipo de publicidad o propaganda.

De acuerdo al grado de competitividad del mercado los vendedores (o compradores) tienen mayores posibilidades de influir en la determinación del precio en beneficio propio. Describiremos a continuación algunas características de los mercados de competencia imperfecta.

EL MONOPOLIO: Hay un solo vendedor y solamente él decide cuál es la cantidad que está dispuesto a ofrecer, ejerciendo así un gran poder sobre cuál será el precio del mercado.

El origen del Monopolio responde a distintas causas. Hay monopolios naturales, por ejemplo, si yo descubro una mina de diamantes de gran tamaño seré el único proveedor de ese tipo de diamantes. Hay otros monopolios surgidos de la innovación tecnológica, por ejemplo, el señor King Gillette inventó en 1901 la hoja de afeitar y durante muchos años tuvo el monopolio de este producto. Algunas veces es el Estado el que genera el monopolio, ya sea por razones de seguridad o de conveniencia económica, por ejemplo en la Argentina la provisión de energía eléctrica en la ciudad de Buenos Aires y alrededores estaba monopolizada por SEGBA hasta que se privatizó en la década del 90 y pasó a ser un monopolio privado cambiando su nombre por EDENOR o EDESUR según la parte de la ciudad donde se ubique, sea ésta en el norte o en el sur. Estas trabas para encarar ciertas actividades se llaman BARRERAS A LA ENTRADA al mercado.

El poder del monopolista sobre el mercado depende de las características del producto y de su demanda. Es difícil imaginar empresas con un poder absoluto sobre los precios ya que aunque el producto sea único siempre existe algún tipo de sustituto, y si el precio es muy alto muchos consumidores dejarán de comprar el producto.

Por ejemplo podemos decir que la cantante Madonna es única, y tiene la posibilidad de cobrar precios extravagantes por sus actuaciones, pero también ella está expuesta a quedarse sin mercado si exagera en este sentido y sabe que habrá un precio que es el que más le conviene para obtener las mayores ganancias.

El grado de poder del monopolista para fijar los precios es incrementar sus ganancias será más alto cuanto menor sea la posibilidad de los compradores de sustituir ese producto con otros similares. Muchas veces el monopolista hace discriminación de precios, es decir cobra arbitrariamente distintos precios según la capacidad de pago de los consumidores.

MONOPSONIO: Otro caso extremo es el de un solo comprador y es el menos común. Esto ocurre muchas veces con bienes que sólo compra el Estado, por ejemplo los uniformes para las fuerzas armadas. También es el caso de las grandes obras públicas, como puede ser la construcción de una central hidroeléctrica. En estos casos suele realizarse una licitación pública donde los interesados en vender el producto presentan sus ofertas al único comprador quien tiene un gran poder para determinar el precio y las condiciones en que se realiza la transacción.

OLIGOPOLIO: Es el caso en el que los vendedores son pocos. En este caso suele existir algún tipo de limitación para entrar en la industria, de modo que aunque el negocio sea muy rentable no es fácil participar en el mercado. Un tipo de limitación proviene de la “barrera tecnológica”, es decir de las dificultades para acceder a los conocimientos necesarios para fabricar el producto, muchas veces protegidos por patentes o secretos industriales. Por ejemplo, se dice que nadie conoce cómo es la fórmula para producir Coca-Cola, o Pepsi-Cola y este es un secreto celosamente guardado. Otro tipo de barreras surge cuando existen “economías de escala” en una industria. Este término se refiere a que el tamaño de planta necesario para producir esa mercadería a un costo razonable es relativamente grande en relación al tamaño del mercado, y por lo tanto cualquier nuevo competidor debe hacer una inversión muy alta para poder entrar al mercado. Es el caso por ejemplo de la fabricación de aviones comerciales.

En los mercados oligopolistas los pocos productores se enfrentan permanentemente a una disyuntiva: o compiten entre ellos tratando de ganar mercado a costa de su rival rebajando los precios, lo que se conoce como “guerra de precios”, o se reúnen para establecer pautas comunes para actuar en el mercado como si hubiera un único vendedor y ejercer así el poder del monopolista. A esta última actitud se la llama “concertación”. En este caso los oligopolistas acuerdan una cuota de fabricación para cada uno de los integrantes del “cartel” y deciden en común cuál será la cantidad ofrecida en el mercado. Por ejemplo la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) constituye un cartel y con el acuerdo de sus integrantes, decide qué cantidad de petróleo llevará al mercado cada uno de los países miembros. Muchas veces ocurre que no de los oligopolistas rompe el acuerdo, y pretende aumentar su participación en el mercado ofreciendo la mercadería a un precio inferior al del cartel. Suele iniciarse así una “guerra de precios” en la que los oligopolistas se pelean para atraer clientes haciendo sucesivas rebajas de precios (un ejemplo actual en Europa es la lucha de las compañías aérea por colocar sus viajes “low coast” –a bajo costo- ofreciéndolos en Internet por compras con tarjeta de crédito).

Esta alternativa beneficia a los consumidores, por la baja de precios, pero puede llegar a ser fatal para alguno de los productores enfrentados si no mide bien las consecuencias de su estrategia. Generalmente estas guerras de precios culminan cuando los oligopolistas deciden sentar las bases de un nuevo acuerdo.

Por ejemplo alguno de ustedes se habrá preguntado muchas veces cómo era posible que Pepsi y Coca-Cola se enfrentaran así compitiendo con rebajas, concursos y premios que hacían la delicia de los consumidores. Su intención era ganar mercado a costa de su competidor.

Otro ejemplo de un mercado oligopólico donde los consumidores se han beneficiado con la rebaja de precios es el de las computadoras personales. La competencia en este mercado ha tenido distintos matices ya que, a la guerra de precios, se sumaba la carrera tecnológica, es decir el desafío por ganar clientes a partir de las innovaciones, como también la lucha por imponer un sistema operativo (hardware) compatible universalmente. Inicialmente este sistema lo impuso IBM y un gran número de empresas lo copiaron para ofrecer equipos y programas (IBM compatible) a menor precio.

El más grande competidor de IBM es cuanto a sistemas operativos era Apple, una empresa relativamente pequeña, que ideó una computadora personal con un sistema de acceso a archivos a través de “Windows” (ventanas) que resultaba práctico y de fácil manejo. En julio de 1991 IBM, preocupada por la pérdida de mercado frente a sus competidores japonesas, decide hacer una alianza con Apple para compartir sistemas (harware) y programas (software) y consolidarse así en el mercado.

Muchas veces, como en este caso, el OLIGOPOLIO presenta la forma de unos pocos vendedores grandes que lideran el mercado y coexisten con un número relativamente abultado de empresas de menor tamaño que luchan por crecer y obtener una porción cada vez mayor de las ventas.

COMPETENCIA MONOPÓLICA: En este caso la imperfección del mercado no radica en el número de vendedores sino en la homogeneidad del producto. Son mercados con muchos vendedores que compiten por imponer un producto diferenciado, ya sea por características reales, como puede ser la calidad, la composición química, el tipo de servicios que presta, etc., o por elementos ficticios, como son la presentación, el envase, la imagen de la marca, etc.

Si entramos en el supermercado cada góndola es un ejemplo de este tipo de competencia, ya que nos encontramos con el hecho de que el jabón no es simplemente jabón sino que cada marca tiene un distintivo para atraer al ama de casa y seducirla a través de la publicidad de que ese producto es “el mejor”. En este tipo de mercado la publicidad es la clave de la diferenciación del producto ya que, a través de ella, los fabricantes pretenden convencer a sus clientes que su mercadería es única e insustituible y este les permite comportarse como un monopolista aumentando el precio por encima del de sus competidores.

Un ejemplo significativo es el de los pantalones vaqueros, donde a pesar de la similitud del producto muchos jóvenes están dispuestos a pagar casi el doble por un pantalón que lleva la etiqueta de moda.

El monopolista determinará el precio y las cantidades a ofrecer cuando:

 

 

Acerca de la Contaminación Ambiental

Laurence Summers fue vicepresidente del Banco Mundial en el año 1992, expresaba en un memorando preparado para la "Cumbre de la Tierra Eco 92" realizada en Río de Janeiro:

"Entre nosotros, ¿no debería el Banco Mundial alentar una mayor transferencia de industrias sucias al Tercer Mundo?"


"Numerosos países se encuentran muy limpios por lo que sería lógico que recibieran industrias sucias y residuos industriales, ya que tienen una mayor capacidad de absorción de contaminantes sin que se produzcan grandes costos".


"Los costos de esta contaminación están ligados al aumento o retroceso de la mortalidad. Desde este enfoque, una cierta cantidad de contaminación perniciosa debería ser realizada en países con costos más bajos, con menores salarios, por lo que las indemnizaciones a pagar por los daños serán también más bajas que en los países desarrollados".


"Creo que la lógica económica que existe en la exportación de una carga de basura tóxica a un país con salarios más bajos es impecable y debemos tenerla en cuenta". "Las sustancias cancerígenas tardan muchos años en producir sus efectos, por lo que estos serán mucho menos llamativos en los países con una expectativa de vida baja, es decir, en los países pobres donde la gente se muere antes de que el cáncer tenga tiempo de aparecer".


Estas palabras fueron publicadas por The Economist de Inglaterra titulado "Hay que darles de comer contaminación".



Los intrigantes negocios de la empresa que fundó en Pilar - Parte III

Hace diez años Kenneth Dart abrió una fábrica en el país, cuyas conductas inusuales despertaron la intriga de sus competidores y, tras la investigación de Clarín, afinaron el olfato de la AFIP: fuentes del organismo confirmaron que están estudiando las operaciones de la firma, tan misteriosas como su fundador.

Dart Sudamericana S.A. fue inscripta en la Inspección General de Justicia el 9 de agosto de 1995, para "fabricar en Argentina, comprar, vender y comercializar" recipientes plásticos para alimentos. El 99% de sus acciones pertenece a Dart Container Corporation, la "nave nodriza" del imperio conducido por Kenneth Dart, y el 1% restante a Dart Container Corporation of Michigan, uno de sus brazos laterales.

Para aceptar su cargo en la nueva firma, Dart jamás vino al país; sólo envió una declaración jurada: "Yo, Kenneth Dart, casado, nacido en los Estados Unidos el 21 de abril de 1955, ciudadano naturalizado de Belice, titular del pasaporte Nø 109.868, con domicilio en Casilla Postal 31.300 Seven Mile Beach, Isla del Gran Cayman, por la presente acepto plenamente el cargo de director y presidente de Dart Sudamericana S.A. en el que fui designado" (ver facsímil). Pero el huidizo empresario renunció al puesto el 15 de noviembre de 2002: para entonces ya planeaba iniciar la querella judicial que hasta hoy mantiene al gobierno de Kirchner en ascuas.

El negocio de Dart Sudamericana consiste en la fabricación y venta de vasitos térmicos para café, que produce en una planta ubicada en el Parque Industrial de Pilar. Dentro de ella se guarda el más cerrado de los enigmas: nadie conoce qué métodos y maquinarias utiliza para producir. Este extremo sigilo, que también envuelve a sus directivos, sus operarios y a toda persona relacionada con la empresa, se extiende a sus adversarios: ninguna de las ocho fuentes que consultó el Equipo de Investigación aceptó ser identificada con su nombre de pila verdadero, por temor a las posibles represalias de Dart.

Tres de ellos son fabricantes de vasitos de plástico y vasitos térmicos. Se conocen desde hace años como competidores, pero ahora se unieron. "Dart nos va a mandar a la quiebra a todos", afirma uno. "Desde julio pasado inició una política de precios que nos está asfixiando: mantuvo los vasitos casi al mismo valor de hace dos años, cuando los costos se triplicaron por los aumentos del petróleo. En los últimos seis meses ya perdimos el 20 por ciento de las ventas cada uno", se queja.

El segundo coincide: "Dart está vendiendo a precios por debajo de cualquier estructura de costos razonable. De hecho, tenemos referencias de que en Estados Unidos sus precios son un 15 por ciento más altos". El otro empresario asiente con desesperanza. Los tres intentaron reunirse con los representantes de Dart, pero jamás fueron atendidos. "Ni siquiera los conocemos, algo insólito en nuestro ambiente", se ofuscan a coro. Junto con otros colegas del sector, los tres están a punto de presentar una demanda contra Dart ante la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia, para que investigue si no aplica "precios predatorios".

Los inmejorables precios de Dart son un logro aún más asombroso si se estudia el valor que paga por sus insumos. Según los datos cargados en el Sistema María de la Aduana, el 86,2% de las importaciones de Dart Sudamericana corresponde a un polímero llamado poliestireno expandido, que también importan sus competidores. Lo notable es que Dart, un gigante mundial de los plásticos que produce sus propios insumos, pague un promedio de 30 por ciento más caro que, por ejemplo, su competidora directa Estisol. Claro, existe la chance de que los polímeros no sean exactamente iguales, y que eso explique la diferencia de precios. Sin embargo, según el último número de la revista especializada Platts, el precio internacional de cualquier polímero oscila entre 1.100 y 1.500 dólares la tonelada. Dart viene pagando los embarques de este año a 2.050 dólares. Otro detalle curioso: su proveedor principal es la empresa Polymers International Ltd., de las islas Bahamas, un conocido paraíso fiscal. En la Guía Comercial de Bahamas, esta empresa con sede en Freeport se presenta como una "subsidiaria de Dart Container". Nuestra intrigante firma se compra insumos a sí misma.

Pero Dart Sudamericana aún puede ofrecer otra novedad: según el balance 2003 —el último que presentó ante la Inspección General de Justicia— el quebranto acumulado de la firma en los últimos ejercicios era de 15.191.931 pesos. Esta lamentable situación financiera, que se repite desde hace años, aliviaría el peso de sus obligaciones fiscales: la empresa no paga impuesto a las Ganancias, y con respecto a la liquidación del IVA tiene un crédito con el Estado superior al millón de pesos en concepto de "reintegro por exportaciones". Según dos altos funcionarios de la AFIP, "hay conductas muy extrañas, que motivaron el inicio de una profunda investigación". Coincidencias. Asombrosas curiosidades que ofrece Dart Sudamericana, la empresa creada por el principal enemigo de la Argentina. Una verdadera caja de sorpresas.

El negocio de representar bonistas - Parte II

Hablan de embargar “por todo el mundo” bienes argentinos que, saben, no existen. Y son alentados por los mismos bancos que vendieron bonos cuando el default era público e inminente…

Luego de que la Argentina no pidiera una nueva prórroga en la ejecución de la sentencia que la condena a pagar a distintos fondos buitres una cifra cercana a los 1000 millones de dólares, desde hoy podrá comenzar la ímproba tarea, por parte de los acreedores con sentencia favorable, de ejecutar activos argentinos. Esta posibilidad, que no constituye ningún dato nuevo, parece haber excitado la imaginación de muchos supuestos representantes de tenedores de títulos en default, así como de sectores interesados de fuera y dentro de la Argentina, quienes ya comenzaron a agitar el fantasma de los embargos masivos de bienes del país “en todo el mundo”..


Se escucharon declaraciones de Mauro Sandri, otro “abogado de bonistas italianos”. La oportunidad, claro, fue la posibilidad de ejecuciones abiertas por el fallo del juez neoyorquino Thomas Griesa en beneficio de fondos buitres a quienes, dicho sea de paso, ya había favorecido en otros procesos de reestructuración de deuda soberana; por ejemplo, falló a favor del especulador Kenneth Dart en una demanda contra Brasil por 1400 millones de dólares. Subiéndose al fallo generoso de Griesa, Sandri declaró a una radio local que dará una “fuerte lucha” para embargar “los bienes argentinos”.


Según su proyección, “en Europa se abrirá una lucha muy fuerte, tal como en Estados Unidos, muchos miles de italianos se preparan para abrir un juicio ante las Cortes de Nueva York para embargar los bienes argentinos en todo el mundo”, afirmó. Al parecer, el abogado desconoce uno de los principios básicos del derecho internacional, como el de territorialidad. Un juez neoyorquino puede solicitar embargos de bienes dentro del territorio estadounidense, pero nunca en todo el mundo.


Con el mismo tono que algunos defensores locales de los acreedores, Sandri aseguró que la administración de Néstor Kirchner “no quiere afrontar seriamente” la reestructuración de su deuda. Desde Rímini, sostuvo también que “el comportamiento del gobierno argentino es totalmente cerrado a los acreedores privados y servil para con el Fondo Monetario Internacional”.


En este punto, la Argentina sostiene el criterio del “bolsillo único”. En la medida en que los organismos financieros internacionales sean acreedores privilegiados, sólo se puede pagar a los privados con lo que resta. La alternativa demandada por los acreedores consiste en aumentar el superávit fiscal a más de 3 puntos del PIB, lo que a su vez supone subir impuestos o bien contraer el gasto público aún más de lo que ya se consiguió con la devaluación.

En cualquiera de los dos casos, se desaceleraría la recuperación de la economía y por ende el margen de superávit para pagar deuda. Se trata así de una alternativa tan dolorosa en términos sociales como de suma cero en el mediano plazo. En lenguaje del FMI, el aumento del superávit sería una vía “no sustentable”.


Por último, salvo para los especuladores de largo aliento y que estén dispuestos a esperar el cambio de condiciones de la Argentina, sea porque puedan interferir en una futura colocación de títulos en mercados del exterior o porque exista otra administración dispuesta a “honrar las deudas”, los acreedores que opten por responder al llamado de sus supuestos representantes corren el riesgo de recibir menos que lo ofrecido con la quita del 75 por ciento.


Esto es así porque una vez obtenido un fallo judicial favorable, deberán identificar los activos embargables de la Argentina, los que por convenciones y tratados internacionales son sólo aquellos que no utiliza el Estado para su representación. Esto significa que no pueden embargarse ni las embajadas, ni el avión presidencial, ni mucho menos los bienes de los particulares, como llegó a especularse.


Los activos ejecutables son sólo los que tienen carácter comercial, de los que después de la década menemista si quedan, quedan pocos. Si además se cree en la palabra del ministro Roberto Lavagna, tales bienes estarían “a buen resguardo”. Lo embargable puede ser nada.


Y litigar puede tener costos inesperados. Si no hay nada que embargar, los abogados intentarán cobrar las costas de algún modo, por ejemplo yendo contra los bienes de sus clientes.


Deuda: ya hay 74 argentinos que querellan al país en EE.UU.

No somos fondos buitres", dice Pierino Garrafa, tratando de diferenciar su condición de argentino y trabajador de la figura codiciosa del especulador financiero. Pero, de hecho, él le está haciendo juicio al país en la misma corte de Nueva York en la que están radicadas las demandas de cazadores internacionales de fortuna, como Kenneth Dart.

La vía judicial puede parecer la más acertada para el inversor que se siente defraudado por el default, aunque de hecho puede ser la más tortuosa. Pero, para Garrafa u Horacio Vázquez, otro argentino que está querellando a la Argentina en Nueva York, emprender una acción legal equivale también a no quedarse sentado, cruzado de brazos.

Vasquez compró con el sueldo de diciembre, y los aguinaldos de él y su mujer, bonos globales. "Me parecía piola la propuesta de Daniel Marx (ex secretario de Finanzas) de crear un mercado de capitales nacional", dice Vázquez. "Yo pensé, a las AFJP les están haciendo comprar estas cosas. No van a estafar a diez generaciones de argentinos."

Vázquez se siente tan defraudado, que elabora con facilidad teorías conspirativas. "Quisiera ver cuántos fondos buitres están relacionados con funcionarios argentinos", especula en tren de buscar culpables.

Vázquez, como otros bonistas argentinos, no quiso deshacerse de su inversión en títulos públicos cuando el riesgo país comenzó a escalar hasta las nubes. Pensaron que así le harían peor al país, y ahora se encuentran en una corte tan lejana

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Los intrigantes negocios de la empresa que fundó en Pilar